Con relación a la caída del árbol en el Camino de Son Rapinya, suceso en el que afortunadamente no ha habido que lamentar daños personales por pura suerte, cabe destacar el hecho de que el árbol tenía la raíz cortada, limitando mucho su capacidad de sujeción al suelo, que estas últimas semanas se ha visto aún más mermada por la humedad del terreno a causa de la lluvia y el empuje del fuerte viento. Pero hay que remarcar que el árbol no habría caído si hubiera tenido sus raíces originales y éstas no hubieran sido taladas tanto por las obras hechas por empresas de telefonía y canalizaciones como por la reparación de viales.

Cabe suponer, al menos es urgente comprobarlo, que el pino que aún queda también tenga cortada la raíz, con el consiguiente peligro. Por eso, desde la Asociación de Vecinos de Son Rapinya pedimos que, con carácter de máxima urgencia, se valore el estado del pino y si se confirma que también está mermada su capacidad de sujeción se tale rápidamente para prevenir peligros.

Planteamos esto con disgusto, porque acabamos de perder parte de nuestra identidad con la sucesiva tala de árboles que se ha venido realizando en esta artería central del barrio y en la rotonda de acceso. Además, el Ayuntamiento tendría que plantearse la responsabilidad de las empresas que han actuado sobre la zona, lo que supone talar raíces y dejar las cosas sin control, con los consiguientes peligros y destrucción de elementos que dan identidad al barrio.

Esto mismo ocurre con el algarrobo de la rotonda, que si enfermó por hongos, motivo por el que se taló en su día, fue a causa del césped que la rodea y obliga a un riego excesivo para este tipo de árbol. Nos hemos cansado de pedir al Ayuntamiento que elimine el césped y sane el árbol, que pese a haber sido talado está rebrotando.

En cualquier caso, lo más urgente es revisar el pino y actuar en consecuencia para proteger la vida y los bienes materiales de los vecinos del barrio.

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